Consulta a TU FARMACÉUTICO.

Indicaciones y dolencias

¿Cómo puedo cuidar y proteger mi cartílago?

Del campo a tu cuerpo, siempre con respeto por la Naturaleza.

Con la edad existe un desgaste progresivo del cartílago articular que conlleva limitaciones para ejecutar ciertos movimientos. Además, este desgaste puede acelerarse por impactos continuos, la realización de ejercicios repetitivos o una práctica deportiva intensa y frecuente.

El cartílago articular es el responsable de amortiguar las cargas, prevenir el desgaste de los huesos por rozamiento y permitir el movimiento de la articulación, siendo imprescindible en nuestro día a día. Por ello, es recomendable preservar la salud de los cartílagos y prevenir su deterioro, cuidando siempre el estado de nuestras articulaciones.

Es importante recordar que cuando hay incomodidad, la tendencia es tornarnos más sedentarios. Sin embargo, eso va en detrimento de nuestra movilidad y podemos entrar en un círculo vicioso que conlleva una pérdida continua de nuestra función y flexibilidad articular, empeorando nuestra calidad de vida.

Consejos clave para cuidar nuestras articulaciones:


Sigue una dieta equilibrada y variada que aporte:

  • Ingredientes antioxidantes como, por ejemplo, vitamina C y vitamina E. Estas vitaminas tienen un papel protector frente a los daños asociados a los radicales libres, involucrados en procesos como pueden ser el envejecimiento o el ejercicio intenso.
  • Ácidos grasos omega 3 presentes en alimentos como pescado azul (salmón, sardinas o atún, entre otros), aceite de lino o nueces. Estos ácidos grasos poliinsaturados tienen propiedades antiinflamatorias que ayudarán a prevenir las molestias articulares.
  • Una baja cantidad de alimentos precocinados, bollería industrial y comida rápida. Estos alimentos aportan muy pocos nutrientes, pero una gran cantidad de calorías que te llevarán a aumentar tu peso y, en consecuencia, supondrán una sobrecarga sobre tus articulaciones.
  • Al menos litro y medio de agua o infusiones al día. Bebe con regularidad y ayudarás a lubricar tus cartílagos.

Prevenir mediante el ejercicio:

  • La realización de un ejercicio suave y moderado es necesario para mantener un cartílago saludable y puede ayudar a prevenir el malestar y la pérdida de la capacidad funcional. Busca una actividad suave que te guste o simplemente agéndate un tiempo diario para salir a caminar.
  • Intenta combinar tanto ejercicio aeróbico (caminar, nadar) como ejercicio de fortalecimiento muscular, ya que se han relacionado con mejoras en la calidad de vida en procesos degenerativos articulares.
  • Prueba nuevas actividades como el yoga o el Tai Chi. El Tai Chi es una disciplina ancestral suave que ayuda a mejorar la flexibilidad, la coordinación y alivia el malestar articular.
  • Evita realizar un ejercicio intenso ya que supone una sobrecarga excesiva física de las articulaciones.

Cuídate a diario:

  • Mantén un peso saludable para evitar que tus articulaciones tengan que sufrir un mayor impacto en cada movimiento.
  • Corrige esas malas posturas que sobrecargan tu cuerpo. Apoya tu espalda sobre el respaldo cuando estés sentado y evita mantenerte sentado o de pie durante largas horas.
  • Evita el manejo de grandes cargas y movimientos repetitivos que pueden producir una sobrecarga en las articulaciones, conllevando inflamación y molestias articulares.

Incluye nutrientes beneficiosos:

  • Boswellia, que contribuye a mantener el estado y la flexibilidad de las articulaciones, ayudando a evitar el desgaste y las molestias articulares.
  • Jengibre, con beneficios antioxidantes que ayudan a proteger los cartílagos, los huesos y las articulaciones frente al daño oxidativo. Además, sus propiedades tónicas te aportarán la vitalidad que te falta en tu día a día.
  • Cúrcuma, planta rica en curcumina que ayuda a proteger las articulaciones y a mantenerlas saludables.
  • Vitamina C, vitamina hidrosoluble que se encuentra en altas cantidades en frutas y verduras. Es una vitamina clave para la formación normal de colágeno, proteína esencial para cartílagos y huesos, que, además, ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.