Con la edad existe un desgaste progresivo del cartílago articular que conlleva limitaciones para ejecutar ciertos movimientos. Además, este desgaste puede acelerarse por impactos continuos, la realización de ejercicios repetitivos o una práctica deportiva intensa y frecuente.
El cartílago articular es el responsable de amortiguar las cargas, prevenir el desgaste de los huesos por rozamiento y permitir el movimiento de la articulación, siendo imprescindible en nuestro día a día. Por ello, es recomendable preservar la salud de los cartílagos y prevenir su deterioro, cuidando siempre el estado de nuestras articulaciones.
Es importante recordar que cuando hay incomodidad, la tendencia es tornarnos más sedentarios. Sin embargo, eso va en detrimento de nuestra movilidad y podemos entrar en un círculo vicioso que conlleva una pérdida continua de nuestra función y flexibilidad articular, empeorando nuestra calidad de vida.